Fuego.

“En el descuido de un segundo, está contenida entera una catástrofe” – Antonio Muñoz 

 

Bastó un segundo, para que tus labios se abrieran rumbo hacia mi cuello generando una descarga eléctrica. Para que tus ojos se toparan con los míos y tus manos me conocieran por vez primera. El momento en que dos universos colapsaron, en el que tu vida y la mía se encontraron en un beso. Ese instante preciso en el que una chispa encendió una llama.

 

***

“Piromanía: trastorno del control de los impulsos, que produce un gran interés por el fuego, cómo producirlo, observarlo y extinguirlo.”

Quizás fueron aquellas conversaciones en las que nuestras ideologías chocaron. Dos mundos distintos que se debatían a través de la palabra. Caminando juntos en el malecón de noche, cuando el brillo de la luna se reflejaba en el mar, sin embargo, tu mirada brillaba con más fuerza. Habías encontrado algo nuevo y te llenaba de curiosidad; una inmigrante con corazón de gitana y poca fe, que gastaba sus días de soledad cuestionando al mundo, abandonando dogmas y paradigmas. Un alma opacada de tanta realidad, una mente que no cesaba y se disputaba con su propio corazón lleno de fuego, con un hambre de vivir y ver, de seguir cayendo y aprendiendo.

–   ¿Sabes? En clase estamos viendo temas de simulación. Tal vez te sorprenda,          pero a veces me encuentro simulando una vida contigo, imaginándome cómo        sería, las cosas que haríamos –

Dijiste en una de esas noches de canutos y pláticas de madrugada en un sillón naranja. Sin entender que simular es merodear entre mundos paralelos como si tuviésemos poder sobre ellos, como si fuese posible saltar de uno en otro y sumergirnos en una nueva realidad, como si pudiésemos con exactitud predecirla y escogerla. Sin embargo, simular también sirve para tomar decisiones, para ver con perspectiva el punto en el que uno se encuentra y valorar el entorno, encontrar en él las cosas buenas y las carencias y entonces generar una apuesta, bifurcar el camino en el que se está, escoger y crear otro universo, dejando el paralelo atrás.

 

***

–  Me da igual. Quiero estar contigo todo el tiempo que sea posible  – .

Dijiste en mi portal. Tratando de detener un final que parecía inminente. Y entonces empezó, escogiste el fuego. Se abrió un universo nuevo y nos tomamos de las manos; unas manos cargadas de fe, de ansiedad, de esperanza y deseo. Y en mi cama, entre sábanas blancas, convertimos la llama en fogata.

Y te enamoraste de mí, de mi temperatura que siempre está elevada y la manera en que en pleno invierno lleno de calor la cama, de la forma en que mis manos recorrieron tu cuerpo como queriendo fundirlo con el mío, de mi insaciable hambre de comerte sólo a ti; de la manera en que río hasta de la historia más trágica, de los días en los que pareciera que no me puedo estar quieta y quiero comerme al mundo de un bocado, y de esos otros en los que me inunda la calma y puedo dormir hasta trece horas seguidas sin importar lo que el sol dicte.

Te enamoraste de mí, de mis ideas insensatas y mi corazón constantemente roto, de mi pesimismo, mi melancolía y la contradictoria esperanza que encontraste en el brillo de mis ojos. De mi manera de escucharte y de mis conclusiones que sacudieron tu mundo. De las promesas que el fuego y su luz usan para atrapar al pirómano, como si fuera magia.

 

***

  “Fuego:  conjunto de partículas incandescentes de materia combustible, capaces de emitir calor y luz visible, producto de una reacción química de oxidación violenta.”

Pero tenías que saber, que el fuego es traicionero. Que llega un punto en que empiezas a depender de él, que si te alejas demasiado te da frío, te sumerge la oscuridad y tus pupilas lo necesitan para ver. Tenías que saber también, que el fuego cambia con su entorno, que si llueve se apaga y si hay demasiado viento crece y se descontrola, que en cualquier instante éste explota, destruyendo todo lo que está a su alcance.

Llamamos “amor” a todo aquel tiempo que estuvimos en guerra y poco a poco perdimos el control de la fogata. Hubo días en los que ésta seguía ardiendo, tranquila y placentera, en los que tú y yo nos abrazábamos, reíamos y jugábamos; en los que mis manos se paseaban por tu espalda y no podía parar de besarte, en los que nos comunicábamos sólo con la mirada y todo parecía suficiente. Días en los que florecía un nuevo sueño, como promesa de más chispa y en los que se emprendía una aventura más de las tantas que fuimos coleccionando.

Sin embargo, hubo días también en los que la rutina hacía que la fogata perdiera su fuerza, desgastada de las mismas discusiones, sin ganas ya de argumentar nada. Cansada de los días tan iguales, de la falta de empatía, donde las promesas perdían veracidad y el reflejo del espejo se quedaba en silencio. Días vacíos.

Y hubo un factor, que ambos desconocíamos. Que tus demonios eran enemigos de los míos y que mi ego y tu soberbia jamás aceptarían empatar. Que nuestras costumbres tan distintas no encontrarían mestizaje y que, aunque hablásemos el mismo idioma no nos podríamos comunicar.

Que no importaron, todas aquellas horas en las que intentamos llegar a un acuerdo, que por más que levanté la voz, no lograste escucharme y por más que llenaste el silencio de palabras no te aprendiste a expresar. La impotencia se apoderó de nuestras ganas, cargando los pensamientos de miedos y dudas, añadiendo a la rutina rencor y reproches.

 

***

“Explosión: Ruptura violenta de un cuerpo por la acción de un explosivo o por el exceso de presión interior, provocando un fuerte estruendo.”

Hasta que explotó, todo explotó. Ese fuego del que te enamoraste, se mezcló con la pólvora de tu mirada y la gasolina de tus palabras, ese fuego que se reprimía en mis adentros, el que intenté controlar se apoderó de mí. Y por un instante fui más fuego que alma y éstas manos que antes hablaban sólo de amor, se cargaron de ira y reaccionaron queriendo destruirte, queriendo acabar con todo.

Nuestra casa ardió como las millones de fogatas de la noche de San Xoan y al día siguiente todo estaba en ruinas, todas aquellas promesas de verano se habían convertido en cenizas. Ya no se sentía el calor.

Lo intentamos, aferrarnos a lo poco que quedaba, viviendo del recuerdo del fuego que antes ardía. Pero mi fuego tenía miedo, había conseguido niveles que antes le parecían inalcanzables, conoció su verdadero poder, su verdadera fuerza y se atrapó en sí mismo y en su culpa inexorable. Y tú ahora cargabas con cicatrices de eso que antes te había enamorado, la llama ya no te atraía ni te hacía sentir seguro, sabiendo que podía ser incontrolable.

El fuego no arde de la misma manera dos veces, después de ser incendio forestal no puede regresar a ser sólo una llama que ilumina. Y los estragos del incendio se pierden con el viento… desaparecen.

 

***

“Todo tiene derecho a la belleza” – Efraín Huerta.

Sin embargo, fuego soy y fuego fui y existe cierta belleza en el desastre. Que hay vidas que pasan enteras sin lograr encenderse, escondiéndose entre escusas y pretextos; pies que nunca se despegan del suelo y pasados sin importancia. Que hay amores opacos sin siquiera una chispa de lo que tú y yo fuimos.

Yo prefiero ser fuego y arder. Convertirme en cenizas y volverme a encender, vivir rápido, renacer tras mis errores, apostarlo todo sin pensarlo demasiado. Aprender a caminar con los puñales que la vida me entierra en la espalda, no dejar que nada me detenga, amar cada una de mis cicatrices y sus historias. Que vida sólo hay una y yo, no me quedo con las ganas. Me enfrento a ella con la fuerza de las olas de febrero y aunque me equivoque mil veces … no me arrepiento de nada.

Te Quiero

Dijiste “te quiero” y en dos me partiste.

Una parte de mí ansía huirte

pensando que tus palabras perfectas

no son más que estrategias

 

Y desconfiada te observo, intentando leerte

manteniéndome fría, precavida y lejana.

Sin embargo, en tu piel solo encuentro

destellos cálidos que entibian mi sangre

 

Y cierro los ojos, aferrándome a tu cuerpo

mientras temerosa, detengo los versos

que florecen, e intento opacar la ilusión

con las huellas lodosas de pasadas experiencias.

 

Dijiste “te quiero” y en dos me partiste;

Dejando a mi alma por completo desnuda,

despojándome de cualquier armadura,

encontrando lo que tras el silencio guardaba:

 

Que te quiero de regreso.

Que me encuentro caminando en una cuerda floja,

donde tus manos son lo único que me detiene, suavemente

de caerme al barranco, y ese barranco eres tú.

 

Que todo se resume al instante en que me miras

y me dejo caer hacia ti, convirtiéndote en el único destino.

Que entre tus brazos me siento más vulnerable que nunca

y aparece una insoportable angustia entre cada beso

 

Dijiste “te quiero” y se rompió la línea temporal.

Nos quedamos solos piel a piel, Pensamiento a pensamiento.

Fijando una apuesta, inventando un nuevo camino

a recorrer, sin certezas ni dudas,

juntos.

Ese Lugar

No es él,

Fuego contenido de invierno.

No son sus ojos, ni sus labios, ni sus brazos,

Ese lugar al que alguna vez llamé hogar.

 

Es esa ausencia de lo que antes poseía

Reminiscencias de recuerdos

Que reviven de noche

Y me susurran su nombre al oído

 

La vaga costumbre de haber tenido algo

Y la agonía que prevalece tras el despojo

Dejando el mal hábito de recordarlo

Cuando el sol se oculta, desamparándome.

 

Eso que confundí con su fuego, el calor.

Necesidad de todas las almas en agonía,

que muerta de frío a veces encuentro

Cuando me dejo perder en instantes pequeños.

 

Y luego llegas tú,

Ese lugar donde todo se olvida

Donde la esperanza acaricia las penumbras de mi mente

y el presente es lo único que queda por existir.

 

Donde la marea se serena

Y despierta la primavera en mi alma

donde me besas y caigo sin miedo

de pie, en mi centro.

En ese lugar que mi alma atormentada tanto ansiaba.

El Final.

Escucha las campanas del cielo,
como retumban alteradas.
“¿Dónde has estado?” Pregunta con anhelo,
el que te observa desde las alturas.
 
Mira el paso de los años,
como ha dejado una historia grabada
en las arrugas de tu piel,
una historia que aunque es resguardada
se fue rápida como la brisa,
arrebatándote la sonrisa,
cambiándola por una idea cruel.
 
Cansado de correr tras tus sueños,
sucumbes y los dejas ir.
Sintiéndote golpeado por desdeños
los dejas huir, agotado de vivir.
 
Gritas quejándote al cielo,
esperando que un ángel te oiga
deseando una respuesta que no llega.
 
Y cuando el sol se pone y la noche cae
con soledad y miedo  te dejas morir,
sin certeza de a dónde vas, ni de lo que dejas atrás
esperando que un ángel te guíe.

5 etapas de ti.

NEGACIÓN

 

Pasaron los días y yo seguí esperando el momento para romperme. Pero no lo conseguí. Tu partida fue casi indetectable porque la vida siguió como si nada. Tu ausencia fue una capa que me protegió de sentir, evitando que me derrumbara. Y el sol siguió saliendo y el tiempo siguió corriendo frente a mí, sin tocarme, sin cambiarme. Me quedé estancada.

Una barrera de soledad cubrió mi cuerpo, no pude dejar escapar ni una lágrima. Pensarte era normal, no provocaba nada. Era como si no te hubieras ido porque no podía ni extrañarte. Tal vez fueron los estragos que dejó tu presencia, dejaste tu huella en todas partes, en mis manos, en mis ojos y en mi forma de pensar. tal vez estás tan dentro de mí que sigues aquí, tal vez es la vana certeza de que te sigo teniendo lo que me evita sufrir.

IRA

A que te hace muy feliz saber lo mucho que me jodiste. A que dejas escapar una sonrisa cada vez que piensas en todas las veces que te he invocado junto a la ventana.

Apuesto a que se te levanta el ego al saberme tan perdida, tan atorada, vagando entre sus manos y las del otro sin poder olvidarte.

Haz de reírte de saber que mi corazón se encuentra pasmado, sin morir, sin latir de nuevo. De saber que mi vida completa es una redundancia, que cada pensamiento empieza en ti, tratando de escaparte y acaba en ti de nuevo. Y es que te fuiste sin llevarte nada, pero cuántas cosas dejaste. Me transformaste, te encargaste de que fuera imposible olvidarte.

ANSIEDAD

Un ataque de pánico más, otro experimento fallido. Otra vez mis ganas de escapar. Más conversaciones vacías que me hacen extrañarte, demasiada adrenalina corriendo por mi sangre, intentando distraerme, intentando levantarme.

Y el olvido que me persigue, que intenta reemplazarme, con ella, con la que hoy te hace sonreír. Mis ganas de buscarte, de aferrarme a la punta de tus dedos, a la orilla de cada mirada, no vayas a soltarme.

Y luego salgo corriendo, en dirección opuesta, a opacarte con un trago o dos, a distraerme con uno o dos, pero tu recuerdo siempre termina por alcanzarme y me llena de miedo, porque lo sé, lo siento… después de ti, ningún cielo será suficiente.

DOLOR

Como un abismo que se convirtió en mi realidad llegó tu ausencia, desatando mi locura de extrañarte, quitando todo lo agradable, opacando hasta mi risa.

Como fuego que nace desde mis entrañas y arrasa con todo lo que queda de mí, convirtiéndome en nada. Ahogándome con hubieras y otros sinsentidos, que se revuelcan en cada pensamiento, llenándome de culpa, de remordimiento.

y mátame, mátame de una vez, si no vas a volver, si éste es el final. si no logro olvidarte ¿lo es?

ACEPTACIÓN

Casi pude escuchar al mar al ver el cielo tan lleno de estrellas. Que mirar el cielo, es mirar el pasado, es recordarte.

Me duelen todas las cosas que quiero decirte y se pierden con la distancia. Me duele saber que eres sólo un recuerdo.

El amor es lo que queda después del olvido, es ese fragmento que sobrevive al luto completo. Eso que queda después de odiarte y de llorarte, lo que sobrevive a través del tiempo.

Porque el tiempo no borra los sentimientos, ni los recuerdos. No borra nada, no sana nada. Acomoda lo que estaba, lo que queda y lo que está, formando una armonía. Sanando cada herida y componiendo cada parte hasta formar un todo, un todo que incluye eso que dejaste y que estará en mí por siempre, un todo que me permite recordarte sin buscarte, sin extrañarte.

Lejos

Son éstas ganas de no pensar

Las que me tienen dándole vueltas a todo

Porque los problemas te siguen

A donde quiera que vas

.

Hay que aprender

A no solucionarlo todo

Que hay incógnitas que se deben perdonar

Cerrar los ojos, respirar

Y hacerse a un lado

.

Porque tu voz, y su voz

Y tantas voces se me van borrando

Pero hay caras que persisten

Como tatuadas en los dedos

.

Porque estando lejos

intento desintegrarme

entre ideas y recuerdos

perdiendo y encontrando tantas partes

tratando de huir, de reinventarme

Más no se puede empezar de cero

Piérdete conmigo

Acércate,

no tengas miedo

Que te he observado

y te deseo

 

Como quien desea caer,

entrar al bosque

y perderse.

Arriesgarlo todo

 

Cierra los ojos

préstame tus manos

vamos a pasearnos

por todas tus fantasías

 

Te quiero ver entero

de polo a polo

recorrerte con la boca

saborearte con los dedos

 

No es tuyo mi cuerpo

pero hoy te lo presto,

despierta mi locura

hasta el sexto sentido

 

No dejes que el miedo frene

tu inminente deseo,

no pienses ni digas nada

nos estorban las palabras

 

Aunque sea por una noche

piérdete conmigo

que nada importe

más que tus instintos

hoy murió

Hoy murió

ese hombre grande y fuerte

a quién seguía ciegamente

por quien daba hasta la vida

el que estaría ahí por siempre

 

Hoy murió

mi deseo de tenerte

la fe de convencerte

lo que creía que conocía

y mis ganas de quererte

 

Hoy te has muerto

en mi mente y en mi alma

en mi pasado y mi presente

de ti no quedan rastros

ni en la realidad

ni en mi vano intento

de relatividad

 

Y como el árbol que creció alto

de ilusiones y mentiras

Sin encontrar raíces firmes

Cae al suelo sin vida

y así muerta, caigo yo

 

Renunciar a ti

será lo más pesado

no quisiera, me has obligado

a soltar tantos sueños

a soltarte a ti

 

La superficie hundió

la profundidad de lo nuestro

ganó lo vano, lo incierto

y en lo profundo me quedo sola

 

Como aprendí a vivir

como siempre he estado

como me enseñaste

a no quererte, a no buscarte

 

Y sin ti, sin la esperanza

con tu muerte en mis adentros

no mueres solo, te acompaño

Hoy muero también yo

Con las Ganas

Estoy harta de palabras

Que no vienen de tu boca

De recuerdos incompletos

De ilusiones frustradas

 

Me quedé con ganas

De que el cuento fuera cierto

De tus manos descubriendo

Cada rincón de mi cuerpo

 

De bailar un tango en tu cama

Y mezclar nuestras ideas

De desaparecer en el tiempo

Y volvernos uno, tú y yo

 

Me dejaste a medias

Casi descubierta

torturada, fría e inquieta

Con las ganas…