Ese Lugar

No es él,

Fuego contenido de invierno.

No son sus ojos, ni sus labios, ni sus brazos,

Ese lugar al que alguna vez llamé hogar.

 

Es esa ausencia de lo que antes poseía

Reminiscencias de recuerdos

Que reviven de noche

Y me susurran su nombre al oído

 

La vaga costumbre de haber tenido algo

Y la agonía que prevalece tras el despojo

Dejando el mal hábito de recordarlo

Cuando el sol se oculta, desamparándome.

 

Eso que confundí con su fuego, el calor.

Necesidad de todas las almas en agonía,

que muerta de frío a veces encuentro

Cuando me dejo perder en instantes pequeños.

 

Y luego llegas tú,

Ese lugar donde todo se olvida

Donde la esperanza acaricia las penumbras de mi mente

y el presente es lo único que queda por existir.

 

Donde la marea se serena

Y despierta la primavera en mi alma

donde me besas y caigo sin miedo

de pie, en mi centro.

En ese lugar que mi alma atormentada tanto ansiaba.

El Final.

Escucha las campanas del cielo,
como retumban alteradas.
“¿Dónde has estado?” Pregunta con anhelo,
el que te observa desde las alturas.
 
Mira el paso de los años,
como ha dejado una historia grabada
en las arrugas de tu piel,
una historia que aunque es resguardada
se fue rápida como la brisa,
arrebatándote la sonrisa,
cambiándola por una idea cruel.
 
Cansado de correr tras tus sueños,
sucumbes y los dejas ir.
Sintiéndote golpeado por desdeños
los dejas huir, agotado de vivir.
 
Gritas quejándote al cielo,
esperando que un ángel te oiga
deseando una respuesta que no llega.
 
Y cuando el sol se pone y la noche cae
con soledad y miedo  te dejas morir,
sin certeza de a dónde vas, ni de lo que dejas atrás
esperando que un ángel te guíe.

5 etapas de ti.

NEGACIÓN

 

Pasaron los días y yo seguí esperando el momento para romperme. Pero no lo conseguí. Tu partida fue casi indetectable porque la vida siguió como si nada. Tu ausencia fue una capa que me protegió de sentir, evitando que me derrumbara. Y el sol siguió saliendo y el tiempo siguió corriendo frente a mí, sin tocarme, sin cambiarme. Me quedé estancada.

Una barrera de soledad cubrió mi cuerpo, no pude dejar escapar ni una lágrima. Pensarte era normal, no provocaba nada. Era como si no te hubieras ido porque no podía ni extrañarte. Tal vez fueron los estragos que dejó tu presencia, dejaste tu huella en todas partes, en mis manos, en mis ojos y en mi forma de pensar. tal vez estás tan dentro de mí que sigues aquí, tal vez es la vana certeza de que te sigo teniendo lo que me evita sufrir.

IRA

A que te hace muy feliz saber lo mucho que me jodiste. A que dejas escapar una sonrisa cada vez que piensas en todas las veces que te he invocado junto a la ventana.

Apuesto a que se te levanta el ego al saberme tan perdida, tan atorada, vagando entre sus manos y las del otro sin poder olvidarte.

Haz de reírte de saber que mi corazón se encuentra pasmado, sin morir, sin latir de nuevo. De saber que mi vida completa es una redundancia, que cada pensamiento empieza en ti, tratando de escaparte y acaba en ti de nuevo. Y es que te fuiste sin llevarte nada, pero cuántas cosas dejaste. Me transformaste, te encargaste de que fuera imposible olvidarte.

ANSIEDAD

Un ataque de pánico más, otro experimento fallido. Otra vez mis ganas de escapar. Más conversaciones vacías que me hacen extrañarte, demasiada adrenalina corriendo por mi sangre, intentando distraerme, intentando levantarme.

Y el olvido que me persigue, que intenta reemplazarme, con ella, con la que hoy te hace sonreír. Mis ganas de buscarte, de aferrarme a la punta de tus dedos, a la orilla de cada mirada, no vayas a soltarme.

Y luego salgo corriendo, en dirección opuesta, a opacarte con un trago o dos, a distraerme con uno o dos, pero tu recuerdo siempre termina por alcanzarme y me llena de miedo, porque lo sé, lo siento… después de ti, ningún cielo será suficiente.

DOLOR

Como un abismo que se convirtió en mi realidad llegó tu ausencia, desatando mi locura de extrañarte, quitando todo lo agradable, opacando hasta mi risa.

Como fuego que nace desde mis entrañas y arrasa con todo lo que queda de mí, convirtiéndome en nada. Ahogándome con hubieras y otros sinsentidos, que se revuelcan en cada pensamiento, llenándome de culpa, de remordimiento.

y mátame, mátame de una vez, si no vas a volver, si éste es el final. si no logro olvidarte ¿lo es?

ACEPTACIÓN

Casi pude escuchar al mar al ver el cielo tan lleno de estrellas. Que mirar el cielo, es mirar el pasado, es recordarte.

Me duelen todas las cosas que quiero decirte y se pierden con la distancia. Me duele saber que eres sólo un recuerdo.

El amor es lo que queda después del olvido, es ese fragmento que sobrevive al luto completo. Eso que queda después de odiarte y de llorarte, lo que sobrevive a través del tiempo.

Porque el tiempo no borra los sentimientos, ni los recuerdos. No borra nada, no sana nada. Acomoda lo que estaba, lo que queda y lo que está, formando una armonía. Sanando cada herida y componiendo cada parte hasta formar un todo, un todo que incluye eso que dejaste y que estará en mí por siempre, un todo que me permite recordarte sin buscarte, sin extrañarte.

Eso que llamábamos Felicidad

Aún recuerdo como se sentía. Como una brisa cálida que lejos de erizar la piel, la abrigaba. Como las manecillas del reloj desapareciendo, haciendo del tiempo pequeños instantes que parecían algo eterno. Aún recuerdo el calor del sol y todos los colores, los aromas y las pequeñas certezas que llenaban el alma de tranquilidad. Los mañanas seguros y la incertidumbre del futuro menos temerosa.

Todavía recuerdo esas largas caminatas sin dirección alguna, tomados de la mano, donde cualquier lugar parecía un paisaje. Nuestra habilidad para matar el tiempo, tu respiración profunda, uno que otro ronquido que me arrullaba y la luna de fondo.

Recuerdo los rayos del sol que hacían aparecer destellos dorados en tu cabello y líneas verdes y amarillas en tus ojos, recuerdo como mi mente se pasmaba mientras te observaba y el magnetismo que unía a mis manos con tu piel.

La tranquilidad de no buscar, como si lo tuviéramos todo. La sensación de poseer todas las respuestas y carecer de dudas. La inercia de hacer las cosas sólo por hacerlas. El ambiente estancado en una bola de cristal, donde no había nada más, porque nada más faltaba, la perfección. Recuerdo disfrutar.

Hasta que empezamos a verle cara de celda, y por más que la adornamos no volvió a sentirse igual. El tiempo se frustró y comenzaron las preguntas, la ansiedad. Se soltaron nuestras manos y salimos a buscar lo que ya teníamos, pero que en algún punto nos llegó a estorbar.

Porque eso que buscamos todos los hombres, va en contra de nuestra humanidad. Porque es indefinible y no lo vemos hasta que ya no está. Porque sería imposible detener el cambio, por más relativo que éste sea, porque no depende de nosotros. Porque nuestra necesidad se inclina más hacia buscar que hacia haber encontrado, porque si fueras algo eterno, no serías tan especial.

Recuerdo cuando los recuerdos no eran más que eso, hasta que los cargamos con conceptos y comparativos que lograron distorsionarlos. Recuerdo tu recuerdo, que ha cambiado. Porque lo que hoy recuerdo de ti, no es lo que eres ni lo que eras en ese entonces, es un fragmento distorsionado de la felicidad que algún día encontramos, de la felicidad que soltamos.

Aún tengo tu recuerdo, tengo el mío y el de lo que fuimos, Aún recuerdo eso que llamábamos felicidad.

El Culpable

Te soñé de nuevo. Y ni siquiera entiendo por qué. Sé que no eres el motivo de mi crisis, pero la verdad desde que no estamos juntos me he sentido muy perdida. Estoy como en un limbo, sin saber cual es el camino, entonces los cojo todos al mismo tiempo y luego me arrepiento y regreso a donde comencé, huyendo de mis propias acciones, siendo incapaz de tomar decisiones.

Lo estuve evitando toda la semana, hasta que explotó y me citó en un café para hablar.
Cuando nos encontramos él estaba muy nervioso, yo no podía ni mirarlo a los ojos. No sé en que punto me volví tan evasiva.

– No entiendo ¿Qué hice? Después de la noche que tuvimos el sábado pensé que todo estaba bien, pero te has comportado muy extraña toda la semana ¿Por qué me estás evitando? – me dijo, tratando de ocultar su desesperación.

El problema es que no sé que quiero, sé que estoy buscando algo, pero no sé qué y mientras lo busco he encontrado millones de cosas que no son respuesta a nada.

Lo conocí una semana antes, en una fiesta. Platicamos un poco de todo y la verdad la pasé bien, me pareció muy agradable y atractivo.
Hablamos toda la semana hasta que nos volvimos a encontrar el sábado.

El otro problema es que no sé poner límites, creo que es porque me aburren un poco. Debí ver en su mirada que se estaba enamorando, debí protegerlo y evitarme ésta situación tan incómoda.
No es que sea incapaz de enamorarme, tú mejor que nadie lo sabes, pero sigo sin lograrlo.

Platicamos mientras tomábamos cervezas y después caminamos por el malecón junto a la playa. Yo estaba un poco borracha, una cosa llevó a la otra y terminamos en mi casa.
Mientras él dormía hubo un momento en el que me sentí enamorada. Sus pies estaban entrelazados con los míos y su cuerpo se aferraba a mí con ansiedad, como si yo fuera lo único frenando una inminente caída. Pasee mis dedos por su espalda y su cabello, sintiendo que todo era perfecto hasta que me quedé dormida. Siempre recordaré ese momento.

A la mañana siguiente mi amor había muerto. No sabía ni cómo correrlo de mi casa, le hice de desayunar esperando que después se largara, pero no lo hizo. Así que me inventé un par de compromisos para que se marchara.

Cuando al fin estuve sola, entré a mi cuarto y su olor impregnado me repugnó. Abrí las ventanas y eché a lavar las sábanas como queriendo borrar más que eso.

Recuerdo cuando tú dormías aquí. Te levantabas y te marchabas temprano, siempre quería que te quedaras más tiempo. Te acompañaba a la puerta y me volvía a acostar. Aprovechando cada segundo en el que tu olor emanaba de la almohada. Olía mis brazos también impregnados con tu aroma y me sentía completa, en paz, sabiéndote parte de mí.

Mis amigas dicen que soy una culera, que siempre acabo por maltratar a las personas por mi falta de claridad. Pero no es así, sólo me falta enamorarme, como de ti. Pero lo he hecho otra vez. Me metí en un camino que sabía que no iba a ningún lado, pareciera que sólo me gusta andar dejando huellas. Y repito y repito éste mismo cuento que tanto me molesta, sólo le cambio el nombre a los personajes.

El tercer problema es que tengo la mente demasiado abierta. Me jodiste con nuestras pláticas de la relatividad y ahora todo me parece aceptable e indefinible. No tengo filtros y he perdido mi habilidad para comprometerme. El conocimiento empírico se ha vuelto mi única forma de aprender y me la paso metiéndome en cosas nada más para ver cómo se sienten, cómo funcionan, respondiendo enigmas que no me corresponden. Generando víctimas por mi simple necesidad de respuestas que al final me parecen absurdas.

Sólo quiero aterrizarme, me resulta muy pesado andar vagando por la vida con la adrenalina como motor, necesito un ancla, un algo que me haga detener todo esto. Necesito tus palabras de razón y que con tu escepticismo me obligues a tomar el papel de ingenua creyente porque ya nada me parece verdadero.

A veces creo que jodí las cosas, que nunca debí de dejarte ir, o más bien, nunca debí de haberme ido. Sé que no voy a encontrar a nadie como tú y antes solía pensar que eso era algo bueno. Pero sigo soñándote, como si fueras la respuesta a todas las situaciones incómodas en las que me meto. A veces creo que más que la respuesta, sólo eres el culpable.

Probando otro mundo

Todo lo que la española acababa de decirme estaba lleno de razón.

No sé si debiera de escribir al respecto, no sé si pueda ofender de alguna manera, pero si no lo hago ¿Para qué estoy aquí y para qué escribo?

Es cierto. Mantener a una monarquía en un momento de crisis es un lujo que no satisface al pueblo. Para el punto visto a partir de conceptos, tener una monarquía es algo inútil cuando al mismo tiempo tienes un parlamento que funciona a partir de la democracia. Si el parlamento consta de un presidente y varios ministros y diputados encargados del poder ejecutivo y administrativo, de la resolución de crisis, de las propuestas para la mejora del país y la participación con el resto de Europa y que funciona a partir de una constitución ¿Dónde queda la participación monárquica?

Entonces la monarquía se convierte en un gasto inútil para sostener a una imagen retrógrada de algo que solía funcionar en la época medieval pero que se ha vuelto irrelevante.

Mientras los sueldos bajan, los impuestos suben y la gente está desempleada, la monarquía gasta increíbles cantidades de dinero en… vivir como reyes (jajá) Y mientras se gastan cantidades inmensas en la planificación de la coronación de un nuevo rey, el porcentaje de estudiantes ha disminuido a causa de los precios de las universidades, la calidad de la salud pública deja cada vez más a desear, hay una fuga de cerebros a causa de la falta de inversión en la investigación y desarrollo tecnológico y cada vez hay más gente siendo despojada de sus viviendas a causa de deudas que con falta de empleo no pudieron pagar. Los izquierdistas tienen hirviendo la sangre.

Por un momento me sentí de nuevo en el tercer mundo, me hirvió la sangre y me volví de izquierda. Es muy fácil ser de izquierda cuando sales todos los días a la calle y en la esquina COJES un bus limpio, que no contamina, lo suficientemente vacío como para poder ir todo el trayecto sentado. Cuando sales a la calle y no se te encoje el estómago pensando que en cualquier momento te pueden asaltar, violar o yo que sé. Cuando trabajas de las 10:00 a las 14:00 hrs, vas a comer a tu casa con tu familia, te hechas una siesta y regresas de las 17:00 a las 21:00 o menos. Cuando a pesar de que no es lo mejor, tienes acceso a la salud pública, a una clínica decente en tu comunidad, sin tener que formarte 3 horas antes, del otro lado de la ciudad o en otro estado, en el frío estando enferma, para conseguir una cita dentro de un mes. Cuando bien que mal, tienes un techo y alimentos y hasta da tiempo de celebrar a todos y cada uno de los santos en el calendario. Y sí, todos los de la izquierda odian a la iglesia, porque al igual que la monarquía se ha vuelto irrelevante y es un órgano que recibe cantidades enormes de dinero sin producir un coño y sin pagar impuestos.

Por supuesto no dejé de pensar en mi México lindo y querido, que es lo único que conozco.

Al parecer no se puede hablar de política sin hablar de robos y corrupción. O.K. partamos de la premisa que TODOS los políticos roban dinero. En México, un político tiene 6 años o menos para robar el suficiente dinero para mantener a su familia por tres o cuatro generaciones como reyes, entiendo que esto, como político, te llene de ansiedad y entonces te dediques a robar cantidades inimaginables. Pero un rey ¿Por qué coño robaría, si ya es rey? ¿Acaso el rey no vive como rey, necesita más? Lo peor no es que el rey robe dinero, lo peor es que no es para mantener a las próximas tres generaciones de su familia, ¡Ellos también van a ser reyes! Claro que, las cantidades que se roban en España han de ser (me imagino) mucho menores a las que se roban en México. (si es que se roban dinero, por supuesto la premisa es una suposición basada en leyendas urbanas de las cuales NINGUNA ME CONSTA).

Entonces, partiendo del análisis anterior, ¿Cuál es la solución? ¿Tener un gabinete que sólo tiene 6 años para hacerse millonario o tener una monarquía que por siempre va a ser millonaria?

Tal vez debieran de quitar la monarquía en España y en México deberíamos correr a todos los senadores y diputados y nombrar a un rey. De otra manera tenemos a más de 500 reyes sentados en la cámara y seguimos sin ser una potencia mundial.

Otro de los problemas que rigen a México (según yo) es la falta de identidad. Por favor, el tequila y los mariachis NO NOS DAN IDENTIDAD. Aquí todo el mundo tiene colgadas sus banderas de España, de la región (Galicia, Cataluña, etc) y de la unión Europea. Tienen una larga historia llena de símbolos con los cuales se siguen identificando, que los unen y que los hacen únicos, que les recuerdan a momentos en los que España era una potencia mundial. A partir de el México independiente ¿Qué símbolos hemos generado que nos unan como mexicanos? Por supuesto, 3 siglos de colonia bastaron para tumbar los símbolos de la historia prehispánica.

Si existe una identidad, existe entonces una unidad. Y al estar unidos es mucho menos factible que te nazcan las ganas y se te quite el remordimiento al CHINGAR al otro.

Entonces la monarquía cumpliría su función al ser un símbolo. Un Símbolo de una patria que en muchos momentos ha sido la más grande potencia mundial, un símbolo de unidad y tradición. (claro, podrían recortarles un leve el presupuesto)

En México no nos convendría tener un símbolo de tradición, la tradición sería joder a los de arriba. Siempre queremos tumbar al gobierno para poner a otro igual o peor. Siempre nos estamos quejando. No sería bueno voltear al pasado, no nos recordaría a hacer las cosas bien, porque nunca las hemos hecho bien.

Y claro, la calidad de vida en España está como está gracias a gobiernos anteriores, y si no se cuida ¿Cuánto falta para que llegue la delincuencia a los niveles mexicanos? En algún punto todo empezó. Si los nuevos gobiernos en España no solucionan la crisis y ésta crece, será cuestión de ¿Qué.. 50, 70 años para que a los españoles les de miedo caminar en la calle?

Sin embargo ellos, así como yo, no deben olvidar que todo es relativo y que su posición (ante mis ojos, al menos) es bastante privilegiada. Sin tampoco volverse conformistas, porque el conformismo es una tolerancia, que como toda tolerancia acaba distorsionándose y perdiendo de vista el límite. Siempre hay que aspirar a más.

Después en la plática llegamos a Suiza, el país más privilegiado. Que está tan por encima de todo, que los extranjeros que lavan dinero lo llevan allá porque es el lugar más seguro. Sí, la calidad de vida en suiza es infinita, y dudo mucho que haya izquierdistas a los que les hierva la sangre y se quejen del gobierno. Pero… ¿Cómo comparar a Suiza con España, y peor aún… con México? Si su extensión territorial y número de habitantes es mil veces menor.

Tal vez es esa la solución. Deberíamos de dividir al mundo en miles de países más. Es muy optimista querer tener un mismo gobierno para Chiapas que para el distrito federal. NO SON LO MISMO, no funcionan igual, no necesitan lo mismo. Tal vez debiéramos formar una utopía de mini-países que se caracterizaran como país agrícola, pesquero, minero, de servicios, etc. Con menos gente hay más participación del pueblo dentro del gobierno. El mismo gobierno de Suiza es ultra-sencillo y al mismo tiempo parece una utopía.

La plática no concluyo, como todas las pláticas de política, no pueden concluir porque no hay una forma correcta de hacer las cosas. Si la hubiera, entonces se acabarían los filósofos y el mundo estaría solucionado.

¿Pero qué puedo decir yo? Si sólo soy una rata tercermundista que cruzó el océano y está feliz porque puede ir sentada en el camión…

trascendencia

– ¿Y si salen positivos? –

Logró preguntar mi conciencia a pesar de mi intento constante de callarla. Sentí como el panorama se volvía negro. Se cerraron todos los caminos, no había más. ¿Qué seguiría? ¿Qué sería de mi vida?

Nunca he encontrado el verdadero sentido de la vida, supongo que después de filosofar, todos llegamos a la conclusión de que el fin último es trascender, pero.. ¿Qué es trascender? ¿Cuál es el real significado de trascendencia?

Trascender significa cruzar o rebasar algún tipo de límite. Pero si los límites no existen y son relativos e imaginarios, entonces cada quien tiene sus propios límites y el trayecto de la vida se convierte en el intento de cruzarlos. Me imagino que por eso, la mayoría de la gente, vincula la trascendencia con el ámbito profesional. Si trascender se resume a trazar tus propios límites, entonces todos trascenderíamos. Y si trascender dependiera de los límites establecidos por las demás personas, si tuviera una definición común, entonces nadie lo haría.

Tal vez el único límite real es la vida misma. Por eso Dios, por eso todas las religiones. Porque necesitamos creer que al cruzar el único límite real hay algo esperándonos, lo que le da dirección y sentido, lo que hace que todo el tiempo que pasamos vivos haya valido la pena. ¿Y si no hay Dios, habrá valido la pena?

No sé qué haría si resulto enferma. De por sí la vida es pesada, ahora tendría que recorrer el mundo con la etiqueta más pesada de todas, porque todos me etiquetarían, pero más importante aún YO me etiquetaría. Mi etiqueta sería más una jaula, en la que nadie puede entrar, nadie podría acercarse… una jaula que me alejaría del vínculo más importante que se puede establecer con otro ser. Sólo me quedaría esperar, deambular el mundo sintiendo como mi cuerpo se va haciendo cada vez más débil, convivir sin vincularme, esperar todos los días a que en cualquier momento ¡PUM! Todo se acabe, y no, no estoy dispuesta. A vivir cada día pensando que tal vez es el último, a esperar que el cuerpo deje de funcionar y convertirme en una carga para alguien.

La muerte es algo que todos tenemos presente y no. Sabemos que vamos a morir, mas al no saber la fecha exacta, asumimos que va a llegar después, cuando tengamos algo concreto, cuando hayamos recorrido un largo camino, cuando nos alcance la vejez. ¿Y si no? Deberíamos tener presente la posibilidad de que la muerte nos alcance antes. ¿Qué cambiaría? Por lo general no vivimos esperando morir. Tal vez debiéramos encontrar etapas de trascendencia, para poder trascender de alguna forma si morimos jóvenes, tal vez no debiéramos de hacer tantos planes, porque los planes posponen cosas, los planes dan por hecho que aun queda tiempo, los planes generan más planes y descartan muchos más, nos privamos de la vida, del día a día, por andar haciendo planes. Y generalmente los planes van dirigidos a cierta trascendencia. Planeamos trabajar 20 horas al día hasta lograr ser millonarios, planeamos casarnos y tener una familia, planeamos ser famosos, planeamos recorrer el mundo, escribir un libro, yo qué sé. ¿Y si lo lográramos? ¿Qué seguiría? ¿Qué trascendencia tienen en verdad estos planes? ¿eso es trascender?

No sé si estoy ciega y en verdad no puedo verlo, pero ésta “trascendencia”, éste “éxito” que la gente encuentra me parece vano.

He llegado al punto en el que me parece molesto hablar de la “relatividad”. Sí, todo es relativo. Es fácil escoger no ver, escoger llenarse, escoger creer. Pero mi mente está demasiado dañada, no creo que haya vuelta atrás. Ni siquiera puedo generar un nuevo plan ahora que todo me parece intrascendente.

Tal vez sería más trascendente estar enferma. Así al menos estaría fuera del estándar, así cualquier cosa que lograra sería un éxito por el simple hecho de lograrlo mientras estoy enferma. Tal vez, lejos de una jaula, es la mas grande libertad. Porque sabría que me voy a morir pronto, no tendría que hacer planes a largo plazo y podría simplemente dedicarme a lo que quisiera, no tendría que formar una familia y avergonzarme cuando me de cuenta de que no es feliz, no tendría que pertenecer a la sociedad, ni convivir, ni competir con todos los que buscan “trascender”. Tal vez debería suicidarme.

Una acción vale más que mil palabras. Cualquier cosa que pudiera decir, pensar y escribir valdría madres con el tiempo. Suicidarme sería la mejor protesta. Sí, sería decirle a las personas que me rodean que no son motivo suficiente. Sería descartar todas las posibilidades porque me parecen intrascendentes. Sería decir que cualquier futuro no es mejor a ningún futuro. El suicidio no es más que cansarte de la búsqueda, asquearte de el modo en que hay que vivir. Es no querer luchar por implementar lo que quieres o lo que crees, es no querer nada.

Si me suicidara tendría que hablar con mis padres, explicarles que, a pesar de todo su trabajo y dedicación, la vida no me parece suficiente. Explicarles que simplemente me rehuso a terminar como cualquiera de ellos, o como mis abuelos, o como los maestros, vecinos y amigos. Que sus vidas me repugnan. Que me parece que son más las molestias que las ganancias en cualquier posible camino que pudiera tomar. Que es mi vida y por ende soy libre de decidir si quiero terminar con ella. Y que no hay nada que puedan hacer al respecto.

Y si me suicido, ¿a dónde voy a llegar? me pregunto si Dios estará ahí para juzgarme, tal vez me pida perdón. Definitivamente no merecía esto, no merecía estar enferma. Tal vez me lleven al infierno por atreverme a tomar el límite de la vida en mis manos. Tal vez muera y me tope con un gran y enorme vacío, con nada, sin dioses ni paraísos, sin infierno.

Tal vez el único paraíso es la muerte. La libertad de romper con los grilletes, con la sociedad, con las etiquetas y las expectativas que vienen con la vida misma. Romper con todo.

– García Sandoval Ana – dijo la enfermera sosteniendo un sobre en sus manos

¿Y si no estoy enferma, qué cambia?