28 Gramos.

Cierro los ojos y despego

el tiempo avanza al ritmo de la música,

con las pupilas dilatadas

Irrealidad, inconsistencia

pierdo el propósito a propósito.

Hago la paz con el vacío

¿Resiliencia o desdeño?

¿Pierdo los sentidos, o me surge un sexto?

Suelto el control, si es que lo tuve

el equilibrio es sólo un espejismo.

Todo es más claro si se nubla la mirada

olvido mi nombre, me convierto.

Ideas sin raíces,

no hay opinión, concepto o juicio

la rebeldía de la insignificancia.

Cuando la única constante es que todo cambia

¿Cómo saber si estás estático?

Reflejos inexactos, humanos primitivos

¿Qué es la felicidad, sino un estado de

In(conciencia)?

La delgada línea con la euforia,

romper la rutina es la mejor parte de ella.

Un beso más, amor de menos.

Abrir los ojos y volar

 mientras sigues cayendo

¿Qué importa la sustancia?

no logro aterrizar.

….

Viajé en el tiempo.

Ya he vivido esto.

Nada.

No puedo escribir (le / te)

Sin pensar en (ti / él).

Ambos, mis extremos,

puntos opuestos del espectro.

Blanco y negro.

 

Fui ya en todas direcciones

y aprendí que no sé aprender.

Que no hay preguntas constantes

ni nada más fugaz

que una certeza.

 

Que el amor no es suficiente

cuando las cosas fallan.

Y que, cuando funcionan

el amor no es suficiente.

 

Que te pierdes más buscando

porque no hay qué encontrar.

Nada. El equilibrio,

ambivalencia y vacío.

 

Cuando el silencio es resignación,

profunda insignificancia.

Todas las posibilidades

y ningún motivo;

La ataraxia se vuelve prisión.

Nostalgia.

Soy

una mezcla heterogénea

de fragmentos del pasado,

de todo lo que algún día fui.

 

De aquello que quise,

que soñé, y que se acumula

en medio de tantos fracasos;

Entre todo lo que hoy

carece de significado.

 

Poco a poco me transformo

en éste cuerpo inerte,

asfixiado

por tu recuerdo frío

que me acecha y al alcanzarme

me abre.

 

Que a punta del silencio

me ha hecho comprender

que nunca existió el destino

y ganas no quedan

de inventar un porvenir.

 

Las olas del olvido arrastran mis pies

hasta doblegarme

y finalmente sumergirme

en la nostalgia

de una vida que no volverá a ser.

A Ella…

A ella,

que tuvo que dejar su cara de niña

atrás y convertirse en soldado

para protegerme.

 

A ella,

que ocultó sus lágrimas y sus tristezas

para sonreír a mi lado, para enseñarme

que aún hay cosas buenas-

 

A ella, que siempre está detrás

empujándome a que siga creyendo

a que siga soñando, a la que no deja

que el miedo me venza.

 

A la que sin conocerme ya me quería,

ya me había soñado;

Quien dejó su vida a un lado

por hacer grande la mía.

 

Hoy celebro el goce,

la suerte y la fortuna

de tenerla siempre cerca

a ella…

…a mi mamá.

Luz Cálida.

El tiempo se espesa

mientras duermes a mi lado,

la luz cálida del atardecer

nos acaricia, pintándonos de naranja.

 

En silencio sonríe mi alma,

mis dedos se pierden por tu pelo,

nada puede perturbarme;

Éste crepúsculo, retrato de cielo.

 

“Que nos dure mucho tiempo” …

Imploro, sujetándote con fuerza.

El sentir que somos afortunados

por habernos encontrado.

 

“Que nos dure mucho tiempo” …

La sorpresa, la suficiencia de querernos,

la sonrisa calma, genuina

las ganas de besos más largos.

 

Y si un final se acerca

queriendo arrebatarnos el momento

dile que no tengo ganas, que no estoy lista,

para que la noche llegue…

 

 

El Vacío

Me pediste tiempo,

dijiste que volverías.

Y tantas veces amenazaste con regresar

sin regresar del todo.

 

Y te esperé,

detenida en el crudo invierno,

repleta de dudas y tantas palabras,

que no dije, que no escuché;

 

Ahogándome en la lluvia de enero,

intentando detener el tiempo.

Pero éste, siempre sigue

sin empatía alguna.

 

Y pasó, como todo pasa,

Tuve que aprender a despertar

sin sentir un hueco en la cama,

a entender que hay veces

que es mejor dormir en soledad.

 

Mis ojos se abrieron, y el mundo

seguía de colores, seguía igual.

Y me encontré riendo,

desempolvando antiguos sueños,

caminando hacia ellos.

 

Pasó más y más tiempo,

y me descubrí bailando

melodías alegres en mi cabeza,

cantando sin vergüenza,

escribiendo sin miedo.

 

En medio del discurso mudo de tu ausencia,

conversé conmigo misma

volví a escucharme, a entenderme

y recordé cuánto disfruto

del silencio y la soledad.

 

Me miré en el espejo, viejo cómplice,

me vi guapa, sonriendo, feliz.

Y fue ahí que lo entendí,

no importaba si volvías, ya no te esperaba.

 

El vacío que dejaste…

…Lo llené de mí.

Domingo.

Un día sin ti, conviviendo con tu recuerdo.

Con esa parte que quedó de ti en mí,

y que encuentro:

 

En la marca de tus dientes, aun fresca,

escondida en mi cuello.

En la reminiscencia de tu aroma,

que cobija, sobre mi piel.

En los nudos de mi pelo,

que traicioneros, delatan lo bailado ayer.

 

En mi entrecejo

tu mirada grabada,

ese par de ojos cristalinos

que inundan si me ven.

Y tras la retina quedaron selladas

las luces de neón, cambiando de color

tu piel desnuda reflejándolas.

 

La estela aún presente

del trayecto de tus manos.

Remembranza de imágenes

que evocan sensaciones,

de lo que ayer fue incendio carnal

y que hoy,

acoge mi cuerpo como agua tibia.

 

Hoy domingo no te extraño,

Pues, te traigo puesto todavía.

 

Maldigo(te)

En mi mente se han perdido ya

los estragos de tu recuerdo.

He olvidado tus ojos, tus manos, tu cuerpo

y no encuentro la razón del amor que por ti sentí.

 

Sólo quedan los estragos del incendio,

éste bosque muerto, hecho cenizas.

El dolor de tu traición, la ira,

un montón de huesos y sueños rotos.

 

No soy omnipotente, omnipresente,

no fui suficiente para arreglarte;

Sin embargo, mi existencia y ésta furia

son tan grandes que cruzan mares para torturarte.

 

Intenta negarlo,

que es mi recuerdo el que te escuece,

que el deseo de mí es lo que en tu soledad efervesce,

que escondido en tu inmensa cobardía

aún sigues mis huellas, que en tu mente sigo viva

y de mí no puedes deshacerte.

 

Y te maldigo.

Para que cuando ella te diga que te ama

la culpa exprima tus entrañas y recuerdes,

que me tuviste, me maltrataste, me dejaste

y como gusano, temeroso,

preferiste esconderte entre sus piernas

antes que enmendar el daño

 

Te maldigo.

Para que cuando te mire, y veas cuánto te quiere

sólo puedas ver mis ojos en los suyos.

Que su piel te raspe y no encuentres consuelo ni abrigo,

que ardan tus manos y no vuelvas a sentir calor.

Que al acercarte al orgasmo, escuches mis jadeos

y jamás vuelvas a probar el cielo.

 

Te maldigo.

Para que la culpa de tu traición te asfixie,

que te ciegue y te nuble en los días de sol.

Que mi esencia viva plasmada en tu sombra

y que sea la misma culpa, la que en los días fríos

cale tus huesos y enloquezcas de dolor.

 

Que si en la ausencia te maldigo,

no es que te extrañe, o te desee mio.

Es para proteger a aquellas que aún son libres.

Que ninguna mujer en ésta tierra,

por más malvada y gamberra,

merece el suplicio, la tortura, la mala fortuna,

la desgracia, la desdicha, el sacrilegio…

…de llamarse tuya.

 

 

Electra

Cuando corro te imagino detrás de mí
y mis pies aceleran desesperados
intentando huirte, huir de mí.
Pero en cada camino que escojo te encuentro
vislumbro tu silueta entre la niebla
y entonces lo incendio todo y doy la media vuelta.

No hay heridas como la primera.
Como esa que decepcionó tornando la esperanza incierta,
que de un zarpazo abrió los párpados
dejando los ojos abiertos, desprotegidos, desnudos.

Me lastimaste tanto que de las heridas brotaron espinas
ahora es mi piel la que hace daño.
Y esas cicatrices me han (de)formado;
Jamás seré quien era antes de la tormenta,
de ese diluvio de lágrimas provocado
por ti, que fuiste todo.

Que querer convertirte en nada, de nada sirve.
Estás tan dentro de mí
que el resto son sólo redundancias temerosas;
Porque miedo es lo que soy, es en lo que me convertí
después de amarte y entregarte mi confianza.

Y no puedo más que huir de ti,
para descubrirte durmiendo a mi lado en la cama,
revivir ese daño en cuantos ojos me pierdan,
y esconderme en tu sombra cada vez
que el sol me encuentra e intenta calentarme.

Hay días en los que amanezco fuego,
en los que soy fuerza, fulgor y furia;
Me libero de ti, de tu cárcel y emprendo
borrando mis huellas
apurando mis pies en búsqueda del edén.

Luego llueve y recuerdo que soy sólo una gota
que atrapada cae al infinito
incapaz de detener la inercia
cuyo único destino es caer y seguir cayendo
hasta tocar el suelo y reventarse.

¿Cómo poder escapar de ti?
Si eres todo lo que conozco, lo que amo.
Si la primera vez que abrí los ojos fue a ti a quien vi
y ahora sé que vives ahí, en mi inconsciente

En mis pesadillas, en el filo de la ansiedad que escuece,
en las raíces que me aferran a la tierra,
en el susurrar del viento que eriza mi piel
y en ésta herida que por más que quiere cerrar
Vuelve a abrirse, y te sangra

Abro los ojos y te encuentro de nuevo;
Ésta vez en el reflejo del espejo que grita.
Y entonces lo entiendo,
la vida es un instante y yo la he desperdiciado
imaginando que la voluntad existe, mas
¿quién soy yo, para querer sentirme libre,
para creer que puedo tomar las riendas desafiando al origen
para rebelarme ante la natural fortuna
de convertirte en eso que odias y juraste olvidar?

Las Huellas

Despertar con la alarma y sin tus besos:

Otro obligado comienzo

adornando el café con leche

como queriendo atenuar el sabor de tu recuerdo.

 

El momento en el que me riñe el calendario

reprochando un día más que pasa,

señalando que el “mañana” no llegó

y que el “ayer” no regresará, nunca.

 

Millares de risas distraídas,

pies quietos, como soldados al suelo

un par de piedras más en la mochila

y al fondo del cajón, las bragas que dejaste.

 

Un cementerio de sueños

conjugados en pretérito imperfecto

un vacío que escuece

y ésta cicatriz que dejó de doler.

 

Los recuerdos que se esfuman

como vapor por la rendija

y la certidumbre de tu existencia

convirtiéndose en anonimato.

 

El arrepentimiento de la decisión no tomada,

la ansiedad del que no espera nada;

Trozos de culpas y en mis manos

las huellas de todo lo que dejé ir.